Es una realidad que en nuestro país existe un número importante de jóvenes que no han terminado los estudios obligatorios. Jóvenes que, en su mayoría, en la época de bonanza económica abandonaron las escuelas para dirigirse a trabajar en puestos poco cualificados, dentro del sector de la construcción principalmente.

Con la crisis, el desempleo ha aumentado en toda la población, pero espectacularmente en el caso de los jóvenes. Entre los menores de 25 años supera el 40%. Muchos de los afectados por el paro son aquellos que abandonaron sus estudios y no cuentan con la ESO.

El Gobierno, dentro de las medidas tomadas ha elevado la edad del contrato de formación hasta los 30 años (ya lo había aumentado anteriormente hasta los 25). Este tipo de contrato va destinado a dotar de una cualificación a aquellos jóvenes que no cuenten con ella. Pero, ¿será este tipo de contrato la solución a la falta de formación y al desempleo?

Mi opinión es que este aumento de la edad no va a solucionar los problemas, sino a precarizar aún más el empleo del colectivo de jóvenes. El sistema educativo debe hacerse más flexible y adaptado a las necesidades reales de la población, permitiendo un regreso sencillo de aquellos que abandonaron y ahora tienen la necesidad de seguir formándose.

La Formación Profesional puede ser el camino para muchos de estos jóvenes, combinando teoría y práctica. Pero lo que desde luego no podemos hacer es hablar de la emancipación de los jóvenes y proponer este tipo de contratación hasta los 30 años. Sueldos que rozan el salario mínimo, contratos inestables, jornadas parciales….

 

Imagen tomada de adigitaldreamer.com