Publica El País un artículo sobre la relación entre padres e hijos en las redes sociales. Es cierto que muchos adultos se han introducido en el mundo de las redes sociales por sus hijos adolescentes.

Las nuevas tecnologías y todo lo que rodea internet está a la orden del día, es parte de nuestra vida y, en especial, de la de los jóvenes. Personas que prácticamente desde que nacen están en contacto con los ordenadores y realizan gran parte de sus actividades frente a ellos. Quedar con los amigos a través de Tuenti, resolver dudas de clase por chat, jugar una partida en red….

La introducción de los padres en las redes sociales puede ser positiva en el momento en que pasan a entender de que hablan sus hijos, las opciones que aportan estas redes y, en definitiva, a saber lo que son y como funcionan. Desde un verdadero conocimiento propiciado por su uso darán con herramientas para ayudar, proteger y aconsejar a sus hijos. Además se construirán una visión propia de lo que suponen estas redes, de sus beneficios y sus riesgos. Una visión suya, alejada de los sensacionalismos y extremos que suelen mostrar los medios de comunicación, generalmente asociados a algún tipo de problema o escándalo reciente.

Hasta ahí me parece positiva la entrada de los progenitores en las redes sociales. Sin embargo, el hecho de agregar a los hijos adolescentes en la red de contactos, en mi opinión, no es correcto. Y es que, como comienza el artículo, ¿te imaginas a los padres en ciertas situaciones en las que estás con los amigos y escuchando determinadas conversaciones?

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