Play 3, Wii, XBox, NDS, PSP…. Las consolas y los videojuegos seguramente hayan sido uno de los regalos más recurrentes de estas navidades para nuestros niños y jóvenes. Cada vez es mayor el número de usuarios de este entretenimiento y mayor el número de horas jugadas y la oferta de juegos en el mercado.

Los videojuegos pueden favorecer a los niños siempre y cuando se cumplan una serie de criterios: los padres y madres deben ser los responsables de los mismos, atendiendo a la calificación de edad del videojuego y los contenidos que incluye este. Se deben establecer una serie de límites en cuanto a tiempo de juego, descansos o compatibilidades con otro tipo de tareas y ocio.

Los videojuegos pueden potenciar la creatividad, la atención y el razonamiento. No olvidemos que en la mayoría de casos al comenzar un juego nos encontramos con un problema que debemos resolver trabajando con posibles soluciones alternativas. Durante la partida no siempre se gana, lo que también produce tolerancia al fracaso.

Otra de las opciones a tener en cuenta es la de los juegos cooperativos, en los que participan varios usuarios con una misión común. Así se puede superar el clásico aislamiento del niño jugando solo en el sofá de su casa y además fomentar valores positivos como el trabajo en equipo. Hay que entender que muchos videojuegos actuales son pensados para jugar acompañados.